Sea una feria grande de recinto ferial o la feria de toda la vida del pueblo, montar el puesto es la parte fácil. Lo que ayuda de verdad es un puñado de cosas sencillas, casi todas digitales.
Antes de la feria: que te encuentren bien
Antes de acercarse al puesto, casi todo el mundo mira el móvil. Conviene revisar, la semana antes:
- Ficha de Google. Horario, teléfono y dirección correctos. Si esos días cierras o cambias el horario habitual, se marca como horario especial.
- Web. Que la página del servicio del que hablarás en la feria exista y se lea bien desde el móvil.
- Redes. Que la última publicación no sea de hace meses.
El plus de comodidad: tecnología del día a día
No hace falta nada complicado, solo un par de comodidades bien pensadas:
- Comodidad de uso: una forma de dejar el contacto que no sea una tarjeta que se pierde, como un formulario corto o un WhatsApp con el mensaje ya escrito.
- Redes: una publicación el día de apertura y un par de historias con el puesto lleno de gente, poco más.
- Itinerario web: una página sencilla con los horarios y dónde encontrarte, para quien quiera consultarlo antes o durante la feria.
- QR: un código en el puesto que lleve directo a esa página o al formulario de contacto.
- Entre otros: algo físico con tu nombre y una URL corta, y unas fotos del puesto para las semanas siguientes.
Después de la feria
Es la parte que casi nadie hace, y la que decide si sirvió de algo: pasar los contactos a una lista ese mismo lunes y escribir a cada uno recordando de qué hablasteis.
Si quieres que te organicemos todo esto (ficha, página, QR y seguimiento después) dentro de la estrategia digital, escríbenos antes de que empiece la feria.