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Qué publicar en Instagram si tienes un restaurante

GMB Horizon·28 de julio de 2026·4 min

Si ya publicas el plato del día bien iluminado, tienes hecha la parte difícil: la constancia y el ojo. Eso ya es más de lo que hace la mayoría.

Lo que suele faltar es un pequeño empujón: darle a quien lo ve una razón para venir hoy. Una foto buena genera un "qué buena pinta"; una foto buena con un motivo detrás genera una reserva. El salto entre una cosa y la otra es más corto de lo que parece.

¿Qué publicar entonces?

Cinco tipos de contenido que sí mueven la aguja, con una proporción que funciona en un local de temporada:

1. Motivo para venir (30 %). El plato que solo hay esta semana. El pescado que acaba de entrar. La mesa que queda libre para el sábado. Lo urgente y concreto convierte; lo genérico no.

2. Personas (25 %). El equipo, la cocina a media mañana, el proveedor que trae el género. Es el contenido que más se guarda y comparte, y el que construye la diferencia entre "un sitio" y "el sitio de Marco". La gente vuelve a las personas, no a los platos.

3. El plato, bien hecho (20 %). Sí, pero con contexto. No "solomillo". Sí "por qué este solomillo lleva tres días de maduración y en qué se nota".

4. Prueba social (15 %). Reseñas reales, fotos de clientes, la mesa llena un jueves. Que otros digan que estás bien vale diez veces más que decirlo tú.

5. Sitio y ambiente (10 %). La terraza al atardecer, la sala llena, el sonido de fondo. Es lo que ayuda a alguien a imaginarse dentro.

¿Cuántas veces hay que publicar?

Tres veces por semana bien hechas, sostenidas seis meses, ganan a diario durante tres semanas y luego silencio. El algoritmo premia la constancia; tu equipo no aguanta el ritmo diario en temporada alta. Sé realista.

Y una regla que ahorra tiempo: graba en lote. Una mañana al mes, media hora, veinte vídeos cortos. Publicar a diario es imposible; publicar de un banco grabado en un rato, no.

¿Reels o fotos?

Reels para llegar a gente nueva, fotos para quien ya te sigue. Instagram lleva tiempo empujando el vídeo corto hacia usuarios que no te conocen: es tu principal fuente de descubrimiento.

No hace falta producción. Un vídeo de 15 segundos del pase en hora punta, grabado con el móvil, rinde más que un vídeo corporativo de dos minutos. La cocina en movimiento es contenido: aprovéchalo.

¿Cuántos seguidores hacen falta?

Menos de los que piensas, y de tu zona.

Para un restaurante, mil seguidores locales valen infinitamente más que diez mil repartidos por el mundo. Un seguidor de Los Cristianos puede cenar el viernes; uno de Buenos Aires, no. Así que juega en local: menciona tu zona, etiqueta siempre la ubicación, habla de lo de aquí.

Es una buena noticia, además. Significa que no compites con cuentas enormes: compites por la gente que está a quince minutos en coche, y ahí partes con ventaja.

¿Y el enlace para reservar?

Que reservar cueste un toque. Enlace directo en la bio, botón de reserva activo, WhatsApp visible. Cada paso extra entre "qué buena pinta" y "mesa para dos" pierde gente.

Es el fallo más común y el más barato de arreglar: se corrige en diez minutos y afecta a todo lo que publiques a partir de hoy.

Lo que de verdad hay que medir

No los seguidores. Reservas, guardados y clics en el enlace. Un post con 60 likes que llena cuatro mesas vale más que uno con 600 que no llena ninguna. Si no tienes forma de saber por qué entró una reserva, empieza por preguntarlo en la mesa: "¿cómo nos encontrasteis?".

En GMB Horizon llevamos esto para varios restaurantes de la isla: gestión de redes sociales. Si prefieres delegarlo, escríbenos.

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